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LUCIÉRNAGAS: PROTAGONISTAS DE LA NOCHE.

  • 18 ene 2024
  • 3 min de lectura

Actualizado: 12 may

Por Roxana Escalera.

Ciudad de México, enero 18, 2024.

Foto: Tony Phan, s.f., stock de Unplash
Foto: Tony Phan, s.f., stock de Unplash

La noche nos alcanzaba al llegar al rancho Las Azalias, ubicado en Tlahuapan, Puebla. En aquel lugar, dedicado a la renta de cabañas y visitas guiadas, se respiraba el trabajo en comunidad y respeto al entorno. Ahí un joven guía nos invitó a una meditación dirigida a la madre tierra y así entramos al hogar de estas fabulosas criaturas, las luciérnagas.


Aunque esperábamos lluvia, nuestro camino se vería acompañado tan sólo de una ligera niebla que creaba una atmósfera muy seductora, junto con los numerosos árboles de heno, pinos navideños y agradables fragancias. Nos habían dicho que la temporada de avistamiento estaba por finalizar y aquella sería la última excursión, por lo que no nos aseguraban presenciar aquel asombroso cortejo de la naturaleza.


Foto: Allison Oliphant, s.f., stock de Unsplash
Foto: Allison Oliphant, s.f., stock de Unsplash

Al estar prácticamente en tinieblas, el guía nos pidió silencio y de manera asombrosa apareció un primer destello proveniente de los arbustos, luego dos, tres, hasta que no fue posible contarlos. Sin apenas hacer movimiento, algunas luciérnagas rozaban la piel. Según el joven guía, existe la creencia de que se tratan de espíritus de antepasados que brindan protección. Para algunas culturas, cabe mencionar, tienen connotaciones muy positivas y se les considera desde guardianes, totems o símbolos de esperanza por su capacidad de ser luz aún en la obscuridad.


Esta maravillosa criatura, también llamada cucuyo o bicho de luz, vive apenas unos 21 días en su etapa adulta y su característico brillo se produce como resultado de una reacción entre el oxigeno y una sustancia llamada luciferiana, ubicada debajo de su abdomen. Aquella función, conocida como bioluminiscencia, sirve para aparearse durante épocas de lluvias (junio-agosto), pero también para despistar a depredadores. Al respecto, como técnica de camuflaje, se cree imitan a la luna al proyectar una luz tenue y constante, en vez de intermitente.


Foto: Josie Weiss, stock de Unsplash, s.f.
Foto: Josie Weiss, stock de Unsplash, s.f.

Perteneciente a la familia de los escarabajos, las luciérnagas pasan la mayor parte de su vida como larvas y se alimentan de otros insectos. Pasado un tiempo, una vez adquiridos los nutrientes necesarios, se convertirán en pupas para posteriormente adoptar su forma adulta; Según la especie, su ciclo de vida puede durar de meses a años. En época de reproducción será el macho quien emprenderá el vuelo para atraer a la hembra y si ésta corresponde emitirá sus propios destellos. Usualmente, depositará sus huevos debajo de la tierra, en lugares oscuros y húmedos para dar paso a la próxima generación.


Foto: Norbert Buduczki, s.f., stock de Unsplash
Foto: Norbert Buduczki, s.f., stock de Unsplash

Desafortunadamente, nos comentan, estas especies se ven amenazadas no sólo por la contaminación lumínica, plaguicidas, deforestaciones o sequías, también por santuarios que no cuentan con los lineamientos adecuados. De acuerdo con un estudio llamado "Valoración económica de santuario de la Luciérnaga en Nanacamilpa, Tlaxcala", publicado por la Universidad Autónoma del Estado de México, en los últimos años se ha registrado un importante descenso en su población, principalmente por la saturación de personas en los senderos, cuestión que puede dañar sobre todo a la hembra y entorpecer su ciclo de reproducción.


Concluimos la visita con un ritual de agradecimiento grupal, junto a la reflexión de ejercer un turismo responsable, que va desde elegir el destino, contribuir a la economía local, investigar previamente la flora y fauna de la zona, pero sobre todo su cuidado y respeto. Aún bajo el hechizo de las luciérnagas, cierro los ojos y las veo brillar.



La luz

de las

Luciérnagas

es un

blando suspiro

Alternado

con pausas de oscuridad

Pensamientos

sombríos que se disuelven

en gotas

instantáneas de claridad.


José Juan Tablada.


Parte de 3 de 3.


Referencias:








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