A PROPÓSITO DE LISBOA, HABLEMOS DE "SOSTIENE PEREIRA" Y EL YO DESTRONADO.
- 28 feb 2025
- 9 min de lectura
"La filosofía parece ocuparse sólo de la verdad, pero quizá no diga más que fantasías, y la literatura parece ocuparse sólo de fantasías, pero quizá diga la verdad": Antonio Tabucchi.

Roxana Escalera N.
Enero 2023,
Hace unos días recibimos a una amiga que lleva años viviendo en Portugal. Su agradable visita me hizo recordar la bella novela de Antonio Tabucchi, Sostiene Pereira, publicada en 1994, y cuya adaptación cinematográfica es también una joya protagonizada por Marcello Mastroianni. Ambientada en la convulsionada Europa de finales de los años 30, marcada por la brutalidad y la represión de la dictadura de Salazar en Portugal y la Guerra Civil Española, la obra explora el duelo como una condición que incide a nivel físico, emocional y social, al punto de mantener al protagonista ausente de la realidad que atraviesa su país.
Además de dirigir la sección cultural de un diario, se nos presenta un hombre muy conservador, con problemas cardiacos debido a su obesidad y una tristeza no resuelta, la cual se manifiesta en sus pláticas rutinarias con el retrato de su esposa fallecida. La obra destaca, sobre todo, el control y la manipulación de la información en tiempos de guerra, una situación que trastoca de forma muy particular a Pereira.
Será a partir de su encuentro con un joven filósofo antifascista, Monteiro Rossi y su novia Marta, cuando Pereira se vea en situaciones que le son totalmente impensables, lo que resultará en una continua lucha interna entre un viejo y nuevo yo, como lo platicará después con su doctor:
He conocido a una persona, sostiene haber dicho Pereira, mejor dicho, a dos, un joven y una muchacha […] El hecho es que me ha surgido una duda: ¿y si esos dos chicos tuvieran razón? […] mi vida no tendría sentido […] ya nada tendría sentido y es de eso de lo que siento deseos de arrepentirme, como si yo fuese otra persona…
Dicho conflicto en Pereira se define a su vez cuando es testigo de cómo el despotismo toma fuerza en el país. Se relata, por ejemplo, el asesinato de un transportista socialista a manos de la policía y de múltiples huelgas que conmocionan a la sociedad, en tanto que el diario para el que trabaja publica en primera plana la nota sobre un yate lujoso recién salido de Nueva York.
![Figura 2. Pereira con su informante, el mesero Manuel. Nota: [Captura de pantalla de elaboración propia. Youtube]. https://www.youtube.com/watch?v=ojApfyDG7Oc](https://static.wixstatic.com/media/2717d0_b83e774f2bed4cf6a33fb76b0741702f~mv2.png/v1/fill/w_980,h_629,al_c,q_90,usm_0.66_1.00_0.01,enc_avif,quality_auto/2717d0_b83e774f2bed4cf6a33fb76b0741702f~mv2.png)
La única manera de informarse, como dirá Pereira, es de boca en boca, de ahí que su principal informante sea un mesero. Aunque el país se desmorona, Pereira se esfuerza por concentrar su atención en la traducción de cuentos, apegándose a una postura apolítica. En términos psicológicos presenta una normopatía, entendida como “el impulso anormal hacia una supuesta normalidad”.
Se preguntó: ¿En qué mundo vivo? Y se le ocurrió la extravagante idea de que él, quizá, no vivía, sino que era como si estuviese ya muerto. O, más bien, no hacía nada más que pensar en la muerte, en la resurrección de la carne, en la que no creía, y en y en tonterías de esa clase, la suya era sólo una supervivencia, una ficción de vida.
Dicha condición, mantiene a Pereira en una profunda melancolía reflejada también en la inquietud que le provoca, como católico, la idea sobre la resurrección de los muertos debido a su gordura. Será justo aquella zozobra la que lo lleve a conocer a Monteiro Rossi, quien publica un articulo sobre la aceptación de la muerte para darle sentido a la vida.

Aunque Pereira contacta a Rossi, no halla consuelo en sus respuestas; lo encuentra demasiado inmaduro para la profundidad de los temas que aborda. Sin embargo, lo invita a colaborar en su diario con el encargo de preparar obituarios de escritores famosos que eventualmente puedan morir. Monteiro accede, a pesar de declararse un amante de la vida, especialmente tras haber perdido a sus padres.
Pronto aparecerá Marta, novia de Monteiro, y cuyas opiniones nada discretas sobre su disgusto hacia algunos escritores como D´Annunzio (Rapagnetta) o Marinneti con su favoritismo hacia Mussolini ponen en tensión a Pereira, al igual que la celebración a la que fue invitado por Rossi. Una vez Marta abandona la reunión, Pereira le sugiere al joven trabajar sobre el escritor católico Barnanos, pero Rossi prefiere a García Lorca.

En su primera necrología, para sorpresa de Pereira, Rossi señala a los adversarios políticos del poeta como principales sospechosos de su asesinato, su lucha por defender a un pueblo sediento de teatro y cultura, así como su critica hacia una cuestionable moral católica en España Enseguida, Pereira le dice al joven que su periódico se apega a la verdad y no a conjeturas, luego añade que es un inconsciente y un provocador. El joven Rossi argumenta que ha escrito con el corazón.
Cabe destacar que Pereira se ve reflejado en el joven Rossi, a quien llega a considerar el hijo que nunca tuvo. Por ello, decide darle una oportunidad y le recomienda mantener los ojos abiertos. Así, aunque en principio desea despedirlo, le propone escribir sobre autores menos problemáticos. Con el tiempo, Pereira comprenderá que todo el material del joven resultará impublicable, especialmente necrologías como las de D’Annunzio o Marinetti, a quien describe así: «Una vida no ejemplar, un poeta altisonante, un hombre lleno de sombras y de componendas. Una figura nada modélica, y por eso le recordamos».
Pereira, ante todo, no asimila porqué archiva cada uno de aquellos escritos censurables y accede a pagarle a Rossi de su propio bolsillo. Es más, el joven le ha comunicado a través de una carta sin remitente sobre su imposibilidad de presentarse en la redacción por razones complicadas.
"La tolerancia es un crimen cuando
lo que se tolera es la maldad": Thomas Mann.
Mientras Pereira asume por completo la redacción, con cuentos de Maupassant, la tensión social escala; un ejemplo es el destrozo de la carnicería judía de un viejo conocido suyo. además de comercios vacíos. Ante este panorama, decide confiar sus inquietudes a su amigo Silva, quien muestra indiferencia frente a la situación europea y sostiene que Portugal es un caso aparte.
España también está lejos, dijo Silva, aquí estamos en Portugal. Será así, dijo Pereira, pero aquí tampoco van bien las cosas, la policía campa por sus respetos, mata a la gente, hay registros, censuras, éste es un estado autoritario, la gente no cuenta para nada, la opinión pública no cuenta para nada. Silva le miró y dejó el tenedor. Escúchame con atención, […] la opinión pública es un truco que han inventado los anglosajones, […] . Pero yo soy un periodista, replicó Pereira. ¿Y qué?, dijo Silva. Que tengo que ser libre, dijo Pereira, e informar a la gente de manera correcta. […] Vete a Inglaterra, dijo Silva, allá podrás decirlo cuantas veces quieras, tendrás un montón de lectores.
Ademas de aquella charla, que Pereira considerará decepcionante, otros personajes como la alemana judía que huye hacia Estados Unidos, la comunidad de artistas que también busca salir de Portugal, lo harán cuestionar aun más la situación. La vida misma lo pondrá a prueba cuando accede refugiar a un primo de Monteiro, un combatiente republicano en España que busca crear una brigada internacional. Sin embargo, Pereira seguirá autodefiniéndose como un apolítico.
El enredo en Pereira y otras inquietudes serán analizados por el Dr. Cardoso, psicólogo y dietista a quien acude tras presentar sofocos debidos a su incremento de peso. Además de recomendarle nuevos hábitos, profundizarán en el papel de Montero y Marta, quienes lo han hecho dudar de su desempeño como periodista. Al respecto, el doctor le hablará sobre la teoría de la confederación de las almas, cuyos exponentes principales son Théodule Ribot y Pierre Janet, la cual explica de la siguiente manera:
Lo que llamamos la norma, o nuestro ser, o la normalidad, es sólo un resultado, no una premisa, y depende del control de un yo hegemónico que se ha impuesto en la confederación de nuestras almas; en el caso de que surja otro yo, más fuerte y más potente, este yo destrona al yo hegemónico y ocupa su lugar(...) Tal vez, concluyó el doctor Cardoso, tras una paciente erosión haya un yo hegemónico que esté ocupando el liderazgo de la confederación de sus almas, señor Pereira, y usted no puede hacer nada, tan sólo puede, eventualmente, apoyarlo.
Días después, Pereira publica Cuentos del lunes de Alphonse Daudet. El relato elegido, "La última clase", trata sobre un maestro rural que, ante la inminente llegada de los prusianos, escribe en el pizarrón: "¡Viva Francia!". Si bien su anterior publicación sobre Balzac fue aplaudida por ser vista como inofensiva, la historia de Daudet es una provocación política directa bajo la dictadura de Salazar: un mensaje de libertad y patriotismo frente al fascismo. Por ello, esta vez el director del diario lo reprende: "Nos toca vigilarnos y censurarnos a nosotros mismos", le advierte a Pereira.
Aquel artículo dio pie a que las llamadas de Pereira fueran interceptadas por comisarios. Sin embargo, el dr. Cardoso, quien también ha leído el diario, lo felicita y le comunica sus intenciones de marcharse hacia Francia ante la creciente crisis. En su despedida, no deja de hablarle a Pereira sobre la importancia de superar su duelo.
Vi el retrato de su esposa en la habitación de la clínica, dijo y pensé: Este hombre habla mentalmente con el retrato de su mujer, todavía no ha elaborado el luto, […] . En realidad, no hablo mentalmente con él, añadió Pereira, le hablo en voz alta, le cuento todas mis cosas, y es como si el retrato me contestase. Son fantasías dictadas por su superego, dijo el doctor Cardoso, tendría que hablar con alguien de todas estas cosas. Pero no tengo a nadie con quien hablar, confesó Pereira, estoy solo, […] ¿Monteiro Rossi es el chico al que ha conocido?, preguntó el doctor Cardoso. Es mi ayudante, respondió Pereira, el joven que me escribe los artículos que no puedo publicar. Pues búsquelo, replicó el doctor Cardoso,[…] él es joven, es el futuro, usted necesita tratar con un joven, aunque escriba artículos que no pueden publicarse en su periódico, deje ya de frecuentar el pasado, frecuente el futuro. ¡Qué expresión más hermosa!, dijo Pereira, […] .
Tras un tiempo sin noticias del joven Rossi, Manuel, el mesero, le informa que un escritor se ha rebelado contra la represión en España, provocando un escándalo en el Vaticano. Se trata de Georges Bernanos, autor católico a quien Pereira admira profundamente. Ante la noticia, Pereira acude al padre Antonio, quien —para su sorpresa— expresa su desacuerdo con las altas jerarquías del clero español por apoyar la causa nacionalista. El sacerdote rechaza la brutalidad franquista y elogia, en cambio, la postura de Bernanos.
"Escúchame, Pereira, el momento es grave y cada uno debe decidir por sí mismo, yo soy hombre de Iglesia y tengo que obedecer a la jerarquía, pero tú eres libre de tomar tus propias decisiones, aunque seas católico".
Monteiro aparece finalmente en casa de Pereira y le cuenta que han secuestrado a su primo mientras reclutaban voluntarios. Pereira le da hospedaje y acepta esconder unos pasaportes falsos. Durante su estancia, Monteiro le confiesa que la verdadera autora de las necrologías siempre ha sido Marta, quien ahora se encuentra prófuga. Sin embargo, esta vez es él quien le entrega un obituario escrito de su puño y letra: una elegía sobre Federico García Lorca, fusilado por la Guardia Civil española.
El texto dice: «El gran poeta español García Lorca nos dejó en circunstancias oscuras. Le donó al pueblo su pasión por el teatro, la cultura y la libertad. Sabemos quién lo asesinó: los esbirros del general Franco (...) hoy lo lloramos por su valentía». Poco después, unos sicarios irrumpen en casa de Pereira buscando a Monteiro. Para evitar que lastimen a su anfitrión, Monteiro se entrega, pero termina siendo asesinado por los asaltantes.
Pereira, sumido en un torbellino de emociones, redacta un obituario sobre Monteiro Rossi. En él, habla sobre sus artículos nunca publicados y celebra su amor por la vida, al tiempo que denuncia su atroz asesinato. Asimismo, se dirige a Marta para ofrecerle sus condolencias, revela que el cuerpo del joven permanece en su hogar e identifica a los culpables. Finalmente, hace un llamado a la vigilancia ciudadana contra la violencia que azota al país, titulando su escrito: "Asesinato de un periodista".
Con la ayuda estratégica del Dr. Cardoso, Pereira logra que la imprenta no desapruebe su artículo al argumentar que es amigo del mayor Lorenzo, jefe de la censura, incluso consigue que aparezca en primera plana. Finalmente, con uno de los pasaportes falsos que dejó Rossi, abandona Lisboa sin mirar atrás.
En este punto Pereira transmuta el pasado, reescribe su historia y su propia identidad ante un presente al que no puede ser indiferente. Aplica aquí una frase de Angela Davis: "No estoy aceptando las cosas que no puedo cambiar, estoy cambiando las cosas que no puedo aceptar." Así, en esta bella novela, el personaje transforma su culpa en la motivación necesaria para proteger a otros y encontrar una solución humana.
Referencias:
1. Burbano, Patricio. (21, 01, 28). SOSTIENE PEREIRA basada en la novela de ANTONIO TABUCCHI (Película completa) [Video].Youtube.https://www.youtube.com/watch?v=ojApfyDG7Oc
2.Delgado, Jennifer, 2021 " Normopatía: El deseo anormal de ser como los demás." [online], Rincón de la psicología. Consultado el 9 de noviembre del 2023, en: https://rinconpsicologia.com/normopatia-normopata-deseo-de-ser-como-demas/
3 Tabucchi, Antonio, Sostiene Pereira, Anagrama, España, 2018




Maravilloso texto, A PROPÓSITO DE LISBOA, HABLEMOS DE "SOSTIENE PEREIRA …
Rosana, felicidades !