¿SUEÑO O LUCIDEZ? El IMPACTO IDEOLÓGICO DE LA NARRATIVA ESTÉTICA OCCIDENTAL.
- 3 jun
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Por Roxana Escalera
Ciudad de México, 3 de junio 2026
“Los pueblos tienen un complejo freudiano de víctima cómplice con el victimario”, Agustí Chalaux.
A través de las narrativas significamos y conceptualizamos el mundo: el adentro, el afuera, lo bueno, lo malo, el villano o el héroe, así como la culpa atribuida a uno mismo, a otras personas o a las circunstancias. De este modo, nuestro entorno cobra sentido mediante la creación o recreación de argumentos sustentados por la cultura. Edward Hall entiende esta última como un conjunto de percepciones reguladas por patrones y organizadas a través del lenguaje. (Ramos,2026: 11) Con todo, el lenguaje presenta sus propias limitaciones, pues más que transmitir información, se aboca principalmente a estructurarla bajo un sistema de códigos y signos establecidos que no necesariamente expresan la totalidad de la experiencia. En palabras del autor: “el lenguaje no es un sistema para transferir pensamientos o significados de un cerebro a otro, sino un sistema para organizar información y para liberar pensamientos y respuestas a otros organismos” (Hall, 1976/1957). Incluso, añade que el significado de estos signos puede no ser compartido y, por lo tanto, percibirse de forma distinta, de modo que su estructura es la que refleja o limita nuestra relación con el entorno.
A partir de lo anterior, y bajo el panorama que presenta Hall (1959) sobre la complejidad del lenguaje —al que atribuye componentes como sets, sonidos y patrones—, se entiende que los primeros corresponden a las palabras, cuya interpretación depende del conocimiento de dichos patrones. Al respecto, Pamela Ramos reflexiona que las palabras no nombran objetos, sino conceptos, pues no tenemos acceso al objeto real sino a través de la percepción que construimos de este. De este modo, el concepto puede variar según la lengua utilizada y sus propias categorías (Ramos 2016: 15). Esta primacía del concepto se valida ante las variaciones léxicas que surgen entre distintas regiones geográficas que comparten un mismo idioma. Por ejemplo, se emplean términos como plata, pasta o varo para referirse al dinero en países como Argentina, España y México, respectivamente. En este sentido se explica lo que expresa Hall: «Los seres humanos no tienen contacto directo con la experiencia, sino con un set de patrones que canalizan los sentidos y pensamientos, causando que las personas actúen de una manera en específico» (Hall 1959: 112). El patrón es, por lo tanto, «una convención de un grupo social que busca un orden en la comunicación para tener una visión similar del mundo y tener una "certidumbre" de cómo el otro se comportará frente a ciertos estímulos» (ídem.: 17).
Desde la perspectiva de una teoría crítica de la comunicación, Jesús Galindo propone revalidar este consenso mediante "una crítica formal —o diacrítica—" de los factores comunicativos o a través de una reinterpretación ontológica de los usos del lenguaje (Galindo, 2008: 19). Al respecto, señala que "la verdad queda efectivamente revisada como verdad convenida y consentida (consensus), interpretada en cuanto tal, es decir, intersubjetivamente verificada" (2008: 18). De este modo, el carácter verificacional de la verdad habita en el lenguaje y depende de una decisión comunitaria que determina lo falso y lo verdadero. El autor concluye que "la verdad aparece no de un modo solipsista, sino en un consenso crítico (Habermas)" (idem.).

Esta ejercicio se puede explorar en la historia del arte occidental a través de dinámicas cuyos movimientos culturales siguen un patrón cíclico. Primero, se instaura un consenso hacia determinada corriente filosófica; a ésta le sigue una fascinación inicial que se asume como verdadera o absoluta para después derivar, inevitablemente, en el desencanto o la reacción. Bajo una promesa de emancipación, estas posturas críticas intentan confrontar la narrativa hegemónica, aunque dependen de ella para definirse. El ámbito artístico replica este fenómeno mediante periodos de escepticismo frente a los cánones e ideas clásicas de cada época.
El Renacimiento destacaba por su optimismo, armonía y simetría de influencia grecorromana. Sin embargo, la crisis del siglo XVII —con sus guerras, revueltas y problemas económicos— apagó ese entusiasmo y trajo una época de desilusión. De este colapso nació el Barroco, un estilo artístico que rechazó el equilibrio anterior. En su lugar, adoptó una estética recargada, satírica y exagerada para conmover e impactar de forma directa al público. Bajo este escenario, según Teresa Losada :
El arte ya no pretende reflejar la belleza, sino impresionar al espectador (provocar su “admirato”), para lo cual el artista y el escritor han de demostrar su ingenio. Se abandona la naturalidad, la sencillez, la armonía , a proporción, la simetría renacentista y el arte se vuelve artificioso, retorcido, oscuro, difícil, dinámico ( se busca el movimiento captar el instante efímero), recargado, muy ornamentado. (Losada: s.a.)


Tras casi dos siglos de dominio barroco y su posterior declive con el rococó, la Ilustración impulsó el surgimiento del neoclasicismo como una corriente crítica. Este movimiento se caracterizó por la exaltación de la razón y el progreso, al tiempo que rechazaba el dogmatismo y los excesos previos. Al igual que el Renacimiento, rescató la simetría y el equilibrio de la tradición grecorromana, utilizándolos como un modelo moral ligado a la razón universal, la libertad y el patriotismo. El objetivo final era cultivar a la sociedad bajo un proyecto moderno; una filosofía estrechamente vinculada a las revoluciones Industrial y Francesa que promovió el nacimiento de un ciudadano moderno y de un Estado laico y republicano. (Arancibia: 2023)

Como contraparte directa del pensamiento ilustrado y el neoclasicismo, el Romanticismo se consolidó no por inercia, sino como una abierta oposición al dominio absoluto de la racionalidad y el método científico. Su propósito fundamental fue restituir la primacía de la subjetividad, ponderando la emotividad, el instinto y la exaltación del individuo. En su libro Los hijos del limo (1972), leemos estas líneas de Octavio Paz:
El romanticismo fue una reacción contra la ilustración y, por tanto, estuvo determinado por ella: fue uno de sus productos contradictorios. Tentativa de la imaginación poética por repoblar las almas que había despoblado la razón crítica... el romanticismo es la otra cara de la modernidad: sus remordimientos, sus delirios, su nostalgia de la palabra encarnada.(Octavio Paz en Escobar: s.a.)
Desde finales del siglo XVIII, la contradicción entre el discurso y la realidad se hizo evidente cuando los movimientos de emancipación derivaron en oligarquías y dictaduras. Este ciclo repitió oleadas de pesimismo y desengaño en el arte y la literatura. Ante este escenario, cabe cuestionar si la cultura funciona como un adoctrinamiento de "sueños" y si es posible alcanzar una lucidez narrativa. Si la narrativa es una ilusión, ¿qué somos sin ella? Todo parece indicar que, en su ausencia, lo seríamos todo.

Así, en la era contemporánea, el arte conceptual dio origen a teorías como la "muerte del arte" de Arthur Danto. Este fenómeno no implica una desaparición, sino la emancipación del objeto al difuminarse las fronteras entre el arte y la vida cotidiana. Al fragmentarse la cualidad cuasi divina de la obra tradicional, el proceso creativo cobró mayor relevancia que el resultado final. En consecuencia, el arte se transformó en todo y nada a la vez: se integró a la producción en masa —como lo demostró Andy Warhol— y se fusionó con la existencia misma, bajo la premisa de Marina Abramović de que "el arte es vida". Al desnudarnos, la experiencia artística parece haber transformado su esencia para disolverse en la totalidad del entorno, un espejo que no siempre es grato.
Para Vivian Romeu existe en esta fase un proceso de legitimización de lo “ independiente”, que paradójicamente está sujeto a viejos sistemas:
Si lo miramos bien, la lógica autonómica del arte contemporáneo actual no es muy diferente de la del arte moderno a principios del siglo XX. La pregunta es ¿por qué?
El arte contemporáneo es un arte que o bien se mira a sí mismo mediante una crítica feroz que insta a pensar en la subversión misma del sistema moderno del arte, o bien se lanza a la reconceptualización de su ser como espacio de poder para encaminar sus esfuerzos a la subversión de dicho poder, contradictoriamente, aun sin dejar de asumirse como tal. Es una pena que con una dosis de tan buenos criterios como los descritos, también —gracias a su falta de normativa— dé cabida a muchos charlatanes. (Remeu, 2017)
Igualmente reflexiona que si bien el arte contemporáneo intenta acercar el arte a la vida diaria, lo hace atrapado en una contradicción: no quiere perder esa autonomía intelectual y espiritual que siempre lo ha definido. Esta misma disputa se traslada a los museos modernos. Como afirma Shiner (2014), la abundancia de tiendas, cafeterías, videos y guías comerciales distrae al visitante. Para muchos críticos, estas concesiones al mercado y al entretenimiento popular se hacen a costa de la verdadera esencia artística.
En el arte contemporáneo hemos visto que ya no busca el placer individual del romanticismo, sino cuestionar a la sociedad y por tanto al mismo creador. Como consecuencia, esta crítica disuelve la identidad individual dentro del grupo. Aunque el arte del siglo XX intentó romper moldes y "liberarse" del lenguaje, quedó atrapado en sí mismo; funciona como un espejo que solo se ve a sí mismo sin conectar con el exterior. Además, la obra sigue ligada a la clásica división entre el bien y el mal. Esta dualidad nace del placer y el dolor, sensaciones que cada cultura y época juzga de manera diferente. Así, los conceptos de bienestar y sufrimiento cambian de significado moral según el momento histórico, al igual que los objetos que nos rodean.
Dicha condición es examinada por Jean Baudrillard en El sistema de los objetos, donde plantea que éstos funcionan como contenedores o receptáculos de nuestra interioridad y que su valor proviene de la herencia cultural, un fenómeno inherente en nuestra condición humana.

En este contexto, “el mundo es vivido como dado (así es siempre en el inconsciente y en la infancia) y el proyecto consiste en revelarlo y perpetuarlo”(Baudrillard, 1968: 28) Para ilustrarlo, el autor analiza curiosas diferencias entre los interiores antiguos y los modernos. El modelo burgués tradicional refleja un orden patriarcal y autoritario, caracterizado por la acumulación, la inamovilidad y la baja funcionalidad. Aquí, los dormitorios delimitan rígidamente los roles familiares. Según Baudrillard, “la dimensión real en la que viven está cautiva en la dimensión moral a la cual deben significar. Tienen tan poca autonomía en este espacio como los diversos miembros de la familia tienen en la sociedad”. (1968:14)

Por el contrario, en el espacio moderno, el mobiliario es efímero y retráctil (como sofás cama o alacenas ocultas). Esta aparente "falta de estilo" y mayor movilidad no implican una libertad auténtica, sino una adaptación forzada a viviendas cada vez más reducidas. Sin embargo, el habitante “encuentra en su movilidad, en su multifuncionalidad una mayor libertad de organización, reflejo de una mayor disponibilidad en sus relaciones sociales”. De este modo, los muebles se liberan de la “teatralidad moral” del pasado y muestran su verdadera utilidad: la “libertad de funcionar”. No obstante, el autor advierte que el "objeto en serie" no otorga una liberación real, sino una emancipación limitada, ya que el sujeto sigue obligado a utilizar el objeto. (Baudrillard: 16) Finalmente, esta sociedad técnica rompe las barreras entre el interior y el exterior, rechazando los orígenes y las sustancias en favor de “un mundo que ya no es dado, sino producido, dominado, manipulado, inventariado y controlado: adquirido”. ( Baudrillard, 1968: 29)
El minimalismo artístico de los años 60 llevó a los escultores a crear estructuras simples, diseñadas para que el espectador experimentara únicamente el espacio y la materia. Al igual que en el diseño contemporáneo, ver el arte "tal cual es" elimina prejuicios, interpretaciones forzadas y distracciones, permitiendo que los elementos esenciales hablen por sí mismos. La atención se vuelca en la forma, el color, la textura y el entorno real, dejando de lado las narrativas literarias; la obra adquiere valor por su sola existencia física. Esta conexión se vuelve inmediata, honesta y libre de teorías complejas, guardando una estrecha analogía con la meditación vipassana, cuyo principio es "ver las cosas como son" para comprender la impermanencia. Sin embargo, diversos escenarios artísticos y literarios reaccionan con nostalgia ante esta pureza formal. Emerge así un nuevo romanticismo: una profunda añoranza por paraísos perdidos que busca sintonizar con la subjetividad, transformando cada obra en una ventana directa al alma del creador, una resistencia que cobra aún más fuerza frente al auge de la inteligencia artificial.
Ante tal panorama, el interrogante central persiste: ¿hacia dónde nos dirigimos? La complejidad de estos anhelos emancipatorios suscita reflexiones profundas. Parece que reconocer el cautiverio dentro del lenguaje o el adoctrinamiento del "sueño" constituye un acto metalingüístico que nos fuerza a examinarlo de manera consciente. Pero, ¿supone este tránsito un desafío a los límites lingüísticos o se reduce a un bucle de su propio engranaje? Quizás la respuesta no sea teórica, sino un escaneo consciente de estímulos internos y externos que transforme la rutina en experiencia viva. Un tránsito que resuena en la poesía de Fernando Pessoa, y que posiblemente sugiera que habitemos el arte a través del placer.
Soy un evadido.
En cuanto nací
en mí me encerraron;
ay, pero yo hui.
Si todos se cansan
de un mismo lugar,
¿de su mismo ser
no se han de cansar?
Mi alma me busca,
mas yo ando en el monte;
ojalá que ella
jamás sepa dónde.
Ser uno es la cárcel;
ser yo es no ser.
Huyendo yo vivo,
mas vivo a placer.
Referencias:
Arancibia, Catalina, et al, s.a., "Neoclasicismo: características de la literatura y el arte neoclásicos"[online], Cultura Genial. Consultado el 1 de junio de 2026 en: https://www.culturagenial.com/es/neoclasicismo/
Baudrillard, Jean, 1968, El sistema de los objetos [online], Siglo XXI, México, 1969. Consultado el 1 de junio de 2026 en: https://monoskop.org/images/1/18/Baudrillard_Jean_El_sistema_de_los_objetos_1969.pdf
Escobar, José, s.a., "Ilustración, romanticismo, modernidad"[online], Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 1 de junio de 2026 en: https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/ilustracin-romanticismo-modernidad-0/html/009a7f5c-82b2-11df-acc7-002185ce6064_3.html
Galindo, Jesús, 2008, "Filosofía y Comunicología. Exploración general para un programa posible de estudios" [online], Razón y palabra. Consultado el 1 de junio de 2026 en: https://www.redalyc.org/pdf/1995/199520727002.pdf
Gutierrez, Enrique, s.a, "Sou um evadido / Soy un evadido. Fernando Pessoa (1888-1935)" [online]. Consultado el 1 de junio de 2026 en: https://enriquegutierrezmiranda.blogspot.com/2009/09/sou-um-evadido-soy-un-evadido.html
Hall, Edward. 1959. The Silent Language. New York: Fawcett World Library.
Hall, Edward. 1976. Beyond Culture. New York: Anchor Books, Doubleday
Ramos, Pamela, (2016) "Influencia del lenguaje en la construcción de la cultura: insumos desde la filosofía lingüística" [online]. Consultado el 1 de junio de 2026 en: https://repositorio.usfq.edu.ec/bitstream/23000/5217/1/124433.pdf
Ruz, Sonia, 2022, "Las 14 pinturas del Barroco más importantes" [online]. Consultado el 1 de junio de 2026 en: https://psicologiaymente.com/cultura/pinturas-barroco-mas-importantes
Losada, Teresa, s.a., " El siglo XVII. El Barroco y su desengaño" [online], Diente de león. Consultado el 1 de junio de 2026 en: https://www.dientedeleon.blog/2016/06/el-siglo-xvii-el-barroco-y-su-desengano.html
Romeu, Vivian, 2017, "La disputa por el valor simbólico en el arte contemporáneo: ¿nueva configuración en el campo del arte?" [online], Andamios vol.14 no.34 Ciudad de México. Consultado el 1 de junio de 2026 en: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-00632017000200013


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